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Aceites y grasas (II)

En otro artículo hablamos de los efectos negativos de los aceites de palma y de coco. Pero todavía hay más, ya que este tipo de aceites, aparte de tener un efecto negativo para nuestra salud, tienen también otros efectos indeseables para la salud del planeta. En el caso del aceite de palma, las gigantescas plantaciones de palmeras de palma (fruto de lo que se extrae el aceite), obligan a deforestar hectáreas y hectáreas de selva tropical. Esta deforestación puede provocar la desaparición de muchas especies, tanto animales como vegetales, que tienen como hábitat natural la selva.

Y hablando de grasas poco saludables, es el turno de las grasas trans o grasas hidrogenadas. En muchos productos elaborados, y sin ir más lejos, en la margarina de primera generación, podíamos leer entre sus ingredientes (y aun hoy en algunos casos, aunque por suerte cada vez menos) las palabras «grasas vegetales hidrogenadas» o «parcialmente hidrogenadas». ¿Qué significa eso? Pensemos en la margarina. Se trata de un alimento sólido elaborado con aceites vegetales que no son ni de palma ni de coco, por lo tanto, tendría que ser líquido, pero no es así. Generalmente las margarinas se elaboran con aceite de girasol, de maíz, de soja o de colza, todos ellos aceites líquidos a temperatura ambiente. Para obtener un producto sólido a partir de estos aceites el método utilizado es la Hidrogenación , es decir, añadir moléculas de hidrógeno a los enlaces insaturados convirtiéndoles en ácidos grasos saturados, y al mismo tiempo trans, sólidos a temperatura ambiente.

En lo que se refiere a la salud según han demostrado muchos estudios, estos ácidos grasos trans actúan como ácidos grasos saturados, aumentando el colesterol «malo»y los triglicéridos. Así pues, este tipo de grasas, a pesar de su origen vegetal, no sólo no tienen efecto cardioprotector, sino que además se comportan como grasas poco saludables. Podemos encontrar estas grasas trans o hidrogenadas, de igual modo el aceite de palma y el de coco, en snacks salados como patatas fritas, productos de fast food, productos de bollería, helados, caramelos, galletas y otros dulces, caldos y sopas, pan de molde, etc. Por suerte, como decíamos, en el caso de las margarinas la gran mayoría de las que encontramos en el mercado hoy en día ha conseguido disminuir, y mucho, la cantidad de grasas trans. Para que te hagas una idea, han disminuido de un 16% de grasas trans a un 0,8%.

Pero para asegurarnos que evitamos o disminuimos la cantidad de grasas trans de nuestra alimentación, así como evitamos los aceites de coco y de palma, una vez más debemos hacer hincapié en la importancia de leer las etiquetas de los productos alimentarios. Sabemos que esto no siempre es fácil, ya que los aceites de coco y de plama son los más utilizados en le elaboración de productos a nivel industrial por ser los más económicos, y la legislación actual española no obliga a los fabricantes a especificar el tipo de grasa que se ha utilizado, ni tan siquiera la cantidad de grasas trans.

Para facilitar el trabajo te recomendamos que al leer las etiquetas escojas los productos que indiquen claramente cuál es el tipo de grasa o aceite utilizado en su elaboración, y que descartes aquellos productos que en su etiqueta indiquen que contienen grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas. No te conformes con un simple «grasa vegetal». Si no está muy claro puedes suponer que se trata  de aceite de palma o coco, ya que por el contrario, si se trata de aceite de oliva o de semillas, normalmente se indica claramente e incluso se enfatiza. Y recuerda que siempre que especifique grasa hidrogenada o parcialmente hidrogenada, puedes estar seguro que se trata de grasas trans.

Para acabar solo os queremos recordar la importancia del aceite de oliva en nuestra alimentación de tradición y cultura mediterránea, del cual numerosos estudios ya han demostrado las propiedades saludables, motivo por el cual debería ser nuestra grasa de referencia y preferencia tanto para aliñar como para cocinar. Y esto nos hace destacar que, si bien los productos de pastelería y bollería deben consumirse de forma ocasional, debido a su elevado contenido calórico así como de azúcares y grasas, vale la pena tener en cuenta que leyendo etiquetas descubriréis de qué manera en la actualidad podemos empezar a encontrar productos de este tipo, así como caldos, snacks, pan de molde, etc. elaborados con grasas como nuestro aceite de oliva, o bien otras alternativas vegetales como el aceite de girasol, que por lo menos nos aseguran que el placer ocasional será saludable para nuestro corazón.

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Sobre Rosa Maria Espinosa

Rosa Maria Espinosa
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Vic; Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de Vic; Postgrado en Nutrición Humana y Dietética Materna infantil por la Escuela Universitaria de Enfermería de Sant Joan de Deu y Máster en Comunicación y Gastronomía por la Universidad de Vic. Soy Miembro colegiada en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) (CAT000273).
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