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Ácido úrico y alimentación

Qué son las piedras en el riñón

De la misma manera que sucede con otras patologías, como por ejemplo las dislipemias, la hiperuricemia es una enfermedad que cursa sin síntomas, por lo que su diagnóstico suele venir dado a partir de controles bioquímicos (analíticas) o cuando la enfermedad está avanzada y el ácido úrico ha precipitado formando cristales que se acumulan en forma de piedras en el riñón o en las articulaciones pequeñas y provocan dolor e inflamación . Es en este último caso cuando ocurre un ataque de gota.

La hiperuricemia se clasifica en 2 tipos:

  • Hiperuricemia primaria, en la que el condicionante es el factor genético y las manifestaciones, los hábitos (alcohol, alimentación …)
  • Hiperuricemia secundaria, en la que las manifestaciones pueden darse por factores externos secundarios, fármacos o enfermedades

Los niveles deseables de ácido úrico en sangre diferencian entre hombres y mujeres. Así, en hombres se recomiendan unos niveles por debajo de 6 miligramos de ácido úrico por cada decilitro de sangre (<6ml/dl). Y en mujeres valores por debajo de 5,5 miligramos por decilitro de sangre.

El ácido úrico se elimina principalmente por vía renal, a través de la orina, y en menor medida por otras vías como la digestiva o la biliar. La excreción vía renal puede verse dificultada por el exceso de producción de elementos ácidos en el organismo como pueden ser la formación de cuerpos cetónicos (debido a un exceso en el consumo de grasas y bajo consumo de carbohidratos o periodos de ayuno prolongado) o la presencia de ácido láctico (consumo excesivo de alcohol). Esta dificultad en la excreción hará que los niveles de ácido úrico se eleven.

Pero no sólo estaremos hablando de un problema en la excreción de este ácido si no también de un problema de producción.

El ácido úrico se produce a partir de las purinas, lo hemos dicho al principio, que pueden aportarse a través de la alimentación o fabricarse de manera endógena, es decir, es el propio organismo quien las fabrica. Por lo tanto, si nuestro cuerpo las puede sintetizar, estaremos hablando de un compuesto no esencial.

Las purinas están presentes tanto en alimentos de origen animal como vegetal y se encuentran en diferentes proporciones:

  • Proporciones por encima de 150mg de generación de ácido úrico por cada 100g de alimento las encontramos entre alimentos de origen animal como el pescado azul, los extractos de carne y los despojos.
  • Valores entre 50 y 150mg presentan las legumbres, el pescado blanco, la carne blanca y roja, la charcutería y los quesos curados, hortalizas de la familia de las coles, espinacas y acelgas, setas, espárragos y cereales integrales, principalmente
  • Y con valores por debajo de 50mg están las frutas, la leche y derivados (excepto quesos curados), las hortalizas no denominadas en el punto anterior, tubérculos, huevos, frutos secos, cereales refinados.

Consejos dietéticos para prevenir la hiperuricemia

Las medidas dietético-nutricionales pasan por estas vías:

  • Disminuir la formación de ácido úrico: puede hacerse a través de aportar alimentos con más baja proporción de purinas (descritos en los puntos anteriores). También hay que evitar o disminuir aquellos que favorezcan su formación (fructosa, algunos aminoácidos). El alcohol está desaconsejado ya que éste favorece también la formación de ácido úrico.
  • Aumentar o potenciar la excreción renal de ácido úrico: aumentar la diuresis a través de la ingesta suficiente de líquido, con preferencia de agua. Situaciones de ayuno prolongado, así como un elevado consumo de proteínas, grasas y otros alimentos acidificantes contribuyen a disminuir el pH del medio y, por tanto, comprometen la excreción renal de ácido úrico. Es recomendable, pues, seguir una alimentación rica en alimentos basificantes. En ella se incluyen frutas, verduras y tubérculos, lácteos, aceite de oliva, almendras y castañas entre los frutos secos basificantes.
  • Mantener un peso adecuado: a través de una alimentación equilibrada y bien organizada se evita el seguimiento de dietas desequilibradas y mal estructuradas donde se pueden producir situaciones de ayuno o consumo excesivo de alimentos que promueven situaciones de acidosis.
  • Jugar con las cocciones y preparaciones: entre los alimentos que más purinas contienen se encuentran los caldos de carne. Esto es así porque las purinas, al ser solubles en agua, pasan a este medio haciendo aumentar el contenido de purinas de los caldos. Así pues, será conveniente limitar o eliminar el consumo de caldos y aplicar técnicas como las de dejar en remojo los alimentos antes de cocinarlos, asegurándonos, de esta manera, qué parte de las purinas han pasado del alimento a el agua y desechar ésta última.

Con todo hay que decir que el tratamiento farmacológico es fundamental cuando la situación de hiperuricemia se ha producido. El seguimiento de pautas alimentarias correctas y adaptadas a la hiperuricemia contribuye positivamente y juega un papel importantísimo en su prevención. La dieta no elimina la situación de hiperuricemia y, por tanto, no sustituye el tratamiento farmacológico pero una dieta mal planificada puede hacer aparecer la enfermedad o contribuir a aumentar los niveles de ácido úrico.

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