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La alimentación de los más pequeños

Durante el primer año de vida tiene lugar uno de los períodos de crecimiento más importantes y más rápidos. Este crecimiento se refiere al aumento de peso y talla, pero también al desarrollo de los órganos aún inmaduros de los bebés y de otros sistemas del organismo que todavía no están adaptados al normal funcionamiento como lo hacen los de los adultos.

Cubrir las necesidades nutricionales durante este tiempo es por tanto crucial para asegurar que este crecimiento sea el adecuado, evitando tanto las carencias como los excesos.

Durante los primeros 5 meses de vida la alimentación del bebé se basa exclusivamente en la leche, ya sea materna o adaptada (artificial). Los nuevos alimentos se empiezan a introducir entre el 5 º y el 6 º mes de vida. Este segundo periodo de la alimentación del lactante es lo que se conoce como período de diversificación alimentaria. Es importante que la diversificación alimentaria se produzca dentro de los meses indicados, ya que, si se produce antes pueden aparecer problemas de alergias, trastornos gastrointestinales o trastornos renales, todo debido a los sistemas todavía inmaduros de los bebés, si en cambio se produce más tarde estamos interfiriendo en el correcto proceso de aprendizaje.

Escoger entre leche materna y leche adaptada o artificial supone cada vez menos diferencias nutricionales. Pero sí es cierto que hay algunos elementos que se encuentran en la leche materna que aún no se ha conseguido añadir a la leche adaptada. Es el caso de sustancias como la Lactoferrina, Lisozima y la inmunoglobulina A, que protegen al bebé ya que su sistema inmunitario aún no está suficientemente desarrollado. Estas características inmunológicas de la leche materna permiten extraerla y guardarla en biberones en la nevera para todo el día. Con la leche artificial hay que tener mucho cuidado si se dejan los biberones preparados para todo el día, ya que se contamina muy fácilmente.

A partir de los 12-18 meses empieza la transición de los alimentos triturados los alimentos enteros, al tiempo que se siguen introduciendo nuevos alimentos. Así pues a partir del 1º  año ya podemos dar leche de vaca, el huevo entero (siempre cocido) y otros tipos de carnes, como el cordero y el cerdo, entre otros.

Desde el año y hasta los 3-4 años, empezamos a hablar de la etapa preescolar de los niños. Hasta ahora su alimentación pasaba sólo por los padres. En el momento que los niños empiezan a tomar alimentos enteros, a ser más autónomos ya ir a la guardería, su aprendizaje, en cuanto a hábitos alimentarios nos referimos, es socializado y recibe otros estímulos externos. Además, en este periodo el crecimiento se estabiliza y ya no es tan rápido, de modo que es normal encontrarse un niño/a que de repente ya no coma con el mismo apetito que antes. Es por ello que para esta etapa se recomienda lo siguiente:

1 No forzar al niño/a ingerir cantidades desmesuradas de comida. Hay que priorizar la calidad por encima de la cantidad

2 No castigar ni premiar con la comida, ya que así reforzaríamos una conducta negativa

3 Ofrecer 4 comidas al día: por un lado la capacidad del estómago del niño es limitada, y por ello es más recomendable hacer una distribución de la comida en diferentes comidas. Por otra parte, la capacidad de los niños para responder al ayuno aún no está suficientemente desarrollada, por lo tanto tenemos que procurar que no pase muchas horas sin comer nada. Así pues se hacen 4 comidas: DESAYUNO, ALMUERZO, MERIENDA, CENA y opcionalmente se puede incluir una ingesta antes de acostarse

4 Mostrarse alegre cuando el niño/a se adapte a la introducción de nuevos alimentos

5 No ofrecer otros alimentos en sustitución de los alimentos rechazados, ya que estimularíem el comportamiento caprichoso

6 Jugar con las presentaciones y las cocciones para hacer más agradables los alimentos. Por ejemplo, las verduras no sólo se pueden comer cocidas o en puré. También se pueden rebozar, realizar potajes, croquetas, y por edades posteriores presentarse en pizzas, tostadas o brochetas.

Las cocciones más adecuadas para los más pequeños son purés, cremas, sopas, guisos, estofados, croquetas, tortillas, etc., Ya que son melosas y de fácil masticación, y evitando la plancha y las carnes muy secas.

A partir de los 4-5 años, y hasta los 10 años, nos encontramos en la etapa llamada escolar. En este período aparece una nueva comida a media mañana, que corresponde con el rato del patio en la escuela.

En estos casos la mejor opción es el bocadillo, ya sea de jamón, queso, etc.

También a partir de esta edad, así como hasta ahora ha habido muchos cambios en cuanto a la introducción de nuevos alimentos y sus presentaciones, los cambios que tendrán serán los de ir aumentando la cantidad de las raciones en función de la edad. A partir de ahora el niño ya debe ser capaz de aceptar cualquier alimento presentado de igual forma que los adultos.

Sobre Rosa Maria Espinosa

Rosa Maria Espinosa
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Vic; Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de Vic; Postgrado en Nutrición Humana y Dietética Materna infantil por la Escuela Universitaria de Enfermería de Sant Joan de Deu y Máster en Comunicación y Gastronomía por la Universidad de Vic. Soy Miembro colegiada en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) (CAT000273).
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