caes
Home » Nutrición » Artículos de nutrición » Cocinar con flores
flores comestibles

Cocinar con flores

Cocinar con flores puede parecer una cosa muy innovadora, pero lo cierto es que se utilizan desde tiempo remotos. Muchas recetas de la cocina andalusí, sin ir más lejos, utilizan las flores como ingrediente. También los romanos, los griegos, los hindúes y en muchos países de oriente, las utilizaban como condimento pero también como ingrediente.

En otros países como México, Francia, Italia, Argelia, Túnez o Perú, entre otros, el cocinar con flores es una práctica más generalizada que en España, aunque hay regiones del territorio que ya utilizaban las flores en la cocina desde hace bastante tiempo. Es el caso de algunas poblaciones de Granada, donde consumen las flores de calabaza frita como postres.

Y es que las flores no sólo decoran y adornan los platos, sino que además dan un agradable sabor y aroma a multitud de preparaciones. Se pueden utilizar como acompañamiento de ensaladas, en arroces, sopas y cremas, pescado, carne y aves, para preparar postres o dulces, en rellenos de pasta, rebozadas, para elaborar salsas, mermeladas, vino o licores, etc. Las posibilidades son tantas como las que permita nuestra imaginación.

Si bien las flores comestibles más usuales son las rosas y las flores de calabaza, existe una gran variedad de flores que se pueden comer. Para citar algunos ejemplos, son flores comestibles las amapolas, los claveles, los azahares, los crisantemos, las malvas, los pensamientos, el jazmín, los gladiolos, la salvia, las violetas, la magnolia, la mejorana, la capuchina, los dientes de león, las de geranio, la caléndula, la begonia, la margarita o la lila.

Con respecto a sus propiedades nutricionales, según afirma a la Sociedad de Ciencias y Tecnologías Alimentarías de China, las flores contienen diversos nutrientes, diferentes según el tipo de flor. En algunas destaca la cantidad de proteína, en otras el aporte de grasa, otras contienen grandes cantidades de almidón y la mayoría vitaminas A, B, C, E y minerales.

En el caso concreto de las flores de calabaza, una de las flores más consumidas en el territorio español, comentar que contienen gran cantidad de agua, muy poca grasa, son ricas en calcio y contienen en más pequeña cantidad, minerales como el potasio, hierro y magnesio y vitaminas A, del grupo B, C y ácido fólico.

No obstante, si queremos cocinar con flores, tenemos que tener en cuenta que no todas son comestibles y como pasa con las setas, incluso algunas pueden ser tóxicas y/o letales. ¿Cuáles son estas flores no comestibles? Pues entre otras, las flores del azafrán de otoño, de la azalea, de la hiedra inglesa, la flor del tabaco, de la glicina, la lantana, la adelfa o los lirios. Si tenemos dudas de sí una flor es comestible o no, lo mejor es que lo consultemos a un especialista en el tema.

Además, no deben consumirse las flores que hayan sido rociadas con insecticidas o que hayan sido contaminadas con agroquímicos. Las de la floristería o tiendas de flores decorativas, por ejemplo, no son comestibles ya que para mantenerlas frescas se les añade plaguicidas, fertilizantes u otras sustancias químicas tóxicas y nocivas para la salud.

Las flores sólo son comestibles cuando se cultivan sin añadir sustancias químicas. Basándonos en este criterio, además de las flores de floristería, quedan descartadas las de vivero y las de supermercado que no especifiquen que son comestibles. Las flores que sí son aptas para el consumo son las que se han cultivado de manera ecológica, es decir, las procedentes de la agricultura ecológica, que no utiliza productos químicos, o bien flores cultivadas por nosotros mismos sin adición de ningún producto químico.

No obstante, no siempre es fácil encontrarlas, ya que la venta y comercialización de las flores destinadas al consumo no está autorizada debido a que existe un vacío legal que no las considera alimentos. Existe un reglamento europeo que regula la comercialización de nuevos alimentos, pero la normativa alimentaria española no incluye las flores como productos que se puedan destinar al consumo humano, y por lo tanto, no forman parte de la categoría europea de nuevos alimentos. Mediante un largo proceso, es posible que las flores entren a formar parte de esta categoría y dispongan de normativa, pero se trata de un procedimiento muy costoso para los pocos productores de flores comestibles españoles.

En conclusión, esta falta de normativa sobre flores comestibles, obliga a recurrir a lo que regula la horticultura comestible general y la producción ecológica, en particular, y es por eso que resulta complicado adquirirlas en los mercados habituales. No obstante, si no disponéis de un jardín en casa, y tenéis ganas de innovar en la cocina, podéis encontrarlas en mercados como el de la Boqueria de Barcelona y en algunos supermercados grandes como El Corte Inglés.

Sobre Rosa Maria Espinosa

Rosa Maria Espinosa
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Vic; Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de Vic; Postgrado en Nutrición Humana y Dietética Materno infantil por la Escuela Universitaria de Infermería de Sant Joan de Déu y Máster en Comunicación y Gastronomía por la Universidad de Vic. Soy miembro colegiada en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) y miembro de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (CAT000273).

2 comentarios

  1. Excelente nota, super interesante. Muchas gracias por compartir esta información.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*