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6 consejos para vivir las comidas de Navidad sin sentimiento de culpa

Ya hace unas semanas que se dio el disparo de salida a la época navideña. El Black Friday y el encendido de luces en la ciudad avisaron a los más previsores que ya era hora de empezar a comprar regalos y planificar las comidas. Así pues, está claro que uno de los aspectos más relevantes de esta época del año es el consumo, y no sólo hablamos de comprar regalos, sino también de la compra y el consumo de comida.

Las tradiciones navideñas no se entenderían sin las comidas y cenas con familiares y amigos. Es inevitable que nos plantemos a principios de diciembre con una agenda llena de compromisos y fechas señaladas que, a buen seguro, irán acompañadas de comida. Es por ello que hoy os proponemos 6 consejos para poder disfrutar de las comidas navideñas sin sentirnos culpables:

  1. Decide qué será importante para ti estas Navidades y que no lo será: Está en nuestras manos decidir cómo queremos pasar estas fechas y a qué queremos dedicar más tiempo. Ahora que todavía faltan algunos días para encontrarnos totalmente inmersos en la vorágine navideña, tómate un tiempo para pensar cómo quieres pasar las navidades este año. Haz una lista (mental o escrita) de lo que te gustaría vivir estas Navidades, en qué te quieres centrar y sobre todo, piensa en qué cosas te harán sentir bien y cómo puedes aprovechar al máximo estos días. Cada persona es diferente y tiene unas prioridades, así que es esencial que tomes conciencia de lo que para ti y sólo para ti significan estas fechas y cómo decides vivirlas. Disfrutar de la familia, la pareja o los amigos pueden ser objetivos de algunos de nosotros, pero también, y por qué no, podemos encontrar tiempo para descansar y relajarnos, cuidarnos, viajar o realizar actividades de ocio que quizás en otras épocas no nos podemos permitir. Si hacemos este ejercicio, de alguna manera ya estamos poniendo la comida en un segundo plano. Lo importante no es tanto qué comemos, sino con quién y cuándo decidimos compartir estos momentos. Si celebramos las Navidades de acuerdo con lo que nosotros decidimos, estaremos más a gusto y probablemente la comida no será un factor que nos preocupe en exceso, porque estaremos ocupados con lo que realmente nos hace sentir bien.
  1. No te prohíbas alimentos que te gustan y que sólo comes en fechas puntuales: Si empezamos las Navidades prohibiéndonos alimentos es probable que las acabemos frustrados por no haber conseguido nuestra meta y además sintiéndonos culpables. Cuando dejamos de utilizar la palabra «prohibido» dejamos de sentir también la ansiedad para poder permitirnos ciertos alimentos y a la vez somos más capaces de decidir cómo y cuándo los comeremos. Para poner en práctica este consejo es básico que nos organicemos.
  1. Organizarnos durante las comidas: Hay ciertas fechas en las que sabemos que la tradición manda y las comidas son más completas y variadas de lo que estamos acostumbrados. Además, es normal que queramos probarlo todo, ya que todo tiene muy buen aspecto y el anfitrión lo ha cocinado con toda su ilusión. Para poder llegar a los postres sin tener que desabrocharnos el botón del pantalón lo mejor que podemos hacer es hacer hincapié en la cantidad. Si nos llenamos con el vermut ya iremos llenos desde el inicio y realmente no disfrutaremos de cada plato como se merece. Para ello nos irá muy bien practicar la ingesta intuitiva.
  1. Practica la ingesta intuitiva: Para ello será necesario que te entrenes en detectar las señales de hambre y saciedad y que les hagas caso. Es decir, intenta comer siguiendo lo que te dicta tu cuerpo y hazle caso también cuando te dice que ya estás bastante lleno. Además, es recomendable comer de forma lenta, disfrutando de cada alimento, su textura, sabor y olor. Es decir, convierte el momento de comer en un placer.
  1. Aunque te pueda parecer una buena idea, no practiques la técnica de la compensación: Muchos de nosotros nos anticipamos a lo que pasará y queremos compensar una comida que prevemos copiosa con una restricción previa. Por ejemplo, no desayunamos o desayunamos muy poco el día de Navidad. Con esta técnica lo único que conseguiremos es llegar a la comida de Navidad con tanto hambre que nos será imposible controlarnos y comer de forma intuitiva. Nuestra señal de hambre estará disparada y arrasaremos con el vermut sólo sentarnos a la mesa. Así pues, es recomendable hacer el resto de comidas de forma habitual y en todo caso, si hemos quedado muy llenos de la comida, hacer una merienda o una cena un poco más ligeros, siempre siguiendo nuestras señales de hambre y saciedad.
  1. Los días especiales son especiales justamente porque son días puntuales: Debemos acotar los turrones, bombones y polvorones los días especiales, de esta manera los disfrutaremos más que si se convierten en alimentos que siempre tenemos disponibles. Un buen consejo para no excedernos con la comida durante estas fiestas es no alargar las fiestas más allá del día señalado. Si ha sobrado comida, una buena técnica sería congelarla e ir sacándola poco a poco y más adelante, cuando nos vuelva a apetecer. Comprar porciones razonables de comida si somos nosotros los anfitriones o no llevarnos las sobras de todas las cenas a las que vayamos también es un buen consejo para no encontrarnos en casa con más comida de la que podemos consumir. Por otro lado, tener disponibles alimentos como la fruta, la verdura o las legumbres en casa evitará también que siempre optemos por aprovechar las sobras.

Con estos consejos seguro que disfrutaréis de unas comidas de navideñas llenas de buenos momentos y sin gota de culpa. ¡Felices fiestas a todos!

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Sobre Neus Nuño

Neus Nuño
Licenciada en Psicología (UB), Postgrado en Metodología y evaluación en Psicología Clínica y de la Salud (UAB), Postgrado en intervención en Psicología Clínica y de la Salud (UAB), Master en Psicología Clínica y Medicina Conductual (UAB), Master de investigación en Psicología de la Cognición y la Comunicación (UAB), Postgrado en Psicoterapia Integradora por el IESP. Miembro colegiada en el Colegio Profesional de Psicólogos de Cataluña (COPC, nº 17070) y estoy acreditada como Psicóloga General Sanitaria por el Departamento de Salud de la Generalidad de Cataluña.
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