caes
Home » Mindfulness » Psicología » Diferencias entre hambre fisiológica y emocional
diferencia hambre fisiologica y emocional

Diferencias entre hambre fisiológica y emocional

La ingesta emocional se define como la ingesta de alimentos desencadenada por estados emocionales negativos. Ésta consiste en comer a fin de calmar el malestar que nos provocan algunos estados emocionales, tales como la tristeza, el aburrimiento, la soledad, la ira, entre otros.

Todos alguna vez hemos comido por razones emocionales (Ej. cuando vamos a la nevera para picar algo porque nos sentimos aburridos), esto no resulta un problema si lo hacemos esporádicamente, pero si se instaura como una estrategia habitual para regular nuestras emociones puede perjudicar nuestra salud. De hecho, numerosos estudios muestran que la ingesta emocional es uno de los principales factores asociados al incremento de peso.

La ingesta emocional ocurre frecuentemente en personas con dificultades para diferenciar el hambre fisiológica (determinada por bajos niveles de glucosa acompañados de sensaciones físicas de hambre) de otros estados emocionales de tensión o malestar. Así mismo, se presenta en personas que han aprendido a usar la comida como una estrategia de afrontamiento para reducir su malestar. Esta relación puede establecerse desde edades tempranas por llevar a cabo conductas que le otorgan un valor emocional a los alimentos. Por ejemplo, dar chucherías como premios o aliviar el dolor de una caída con una piruleta.

A continuación mencionamos algunas de las diferencias entre el hambre emocional y el hambre fisiológica que te ayudarán a identificar las razones por las cuales comemos (emocionales o físicas):

Diferencias entre el hambre emocional y hambre fisiológica:

Tabla
HAMBRE EMOCIONAL HAMBRE FISIOLÓGICA
Se desencadena por un estímulo emocional (tristeza, aburrimiento, ansiedad).  Resulta de una necesidad fisiológica
Surge de pronto  Se presenta gradualmente
Requiere satisfacerse inmediatamente  Puede soportarse
Genera sentimientos de culpa  No genera sentimientos negativos, es un impulso natural
Es probable que la ingesta se prolongue más allá de la saciedad moderada  Habitualmente, se detiene la ingesta cuando se está satisfecho

Si en algún momento sientes hambre pero no estás seguro de si quieres comer por razones fisiológicas o emocionales, hay varias cosas que se pueden hacer:

1) Lo primero es que descartes que no experimentas hambre fisiológica, en este caso hay varias preguntas que te puedes plantear: ¿Cuánto hace que has comido? ¿Hace más de 3-4 horas? ¿Has realizado alguna actividad que requiera de mucha energía? ¿Sientes las sensaciones físicas de hambre (gruñido del estómago, sensación de vacío, irritabilidad, falta de energía)?

2) Una vez hayas descartado el hambre fisiológica, puedes concluir que buscas comer por otras razones, entre ellas, razones emocionales. Si crees que tienes ganas de comer para reducir tu malestar emocional, el primer paso es identificar qué emoción experimentas en ese momento (es posible que quieras comer porque estás cansada/o, aburrida/o o molesta/o, etc).

3) Una vez que hayas identificado la emoción, puedes buscar una actividad alternativa que te ayude a sentirte mejor pero que no implique comer (Ej., salir a caminar o tomar un baño caliente para relajarte).

Verás como este simple ejercicio te ayudará a identificar si recurres a la comida como una manera de afrontar tus emociones. Recuerda que aunque parezca una estrategia eficaz a corto plazo, a largo plazo puede acarrear problemas de salud.

Sobre Leslie Cadena

Leslie Cadena
Licenciada en Nutrición. Mtra. en Nutrición Humana y Dietética y Especialista en Obesidad y Trastornos del Comportamiento Alimentario por la UAB.

Un comentario

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*