caes
Home » Nutrición » Artículos de nutrición » Alimentemos el sistema inmunitario
el-sistema-inmunitario

Alimentemos el sistema inmunitario

El sistema inmunitario cumple dos funciones esenciales para la supervivencia. La primera es el reconocimiento de todo tipo de microorganismos y sustancias extrañas potencialmente peligrosas, como productos químicos, polvo, células de otros seres vivos y células propias deterioradas por mutaciones genéticas que podrían evolucionar malignamente. Y la segunda es la destrucción de estos microorganismos, substancias o células extrañas.

Las causas de una bajada de defensas de este sistema inmunitario pueden ser muy variadas, pero entre las principales destacan la desnutrición y malnutrición, puesto que la deficiencia de nutrientes esenciales, sobre todo vitaminas y minerales, pueden reducir la actividad inmunitaria; también el estrés, ya sea de tipo físico o psíquico; o los tratamientos de quimioterapia; o incluso las enfermedades infecciosas.

Para conseguir que este complejo sistema de vigilancia y de defensa que es el sistema inmunitario funcione correctamente tendríamos que aumentar el consumo de las siguientes sustancias:

Antioxidantes. Nuestro organismo los necesita para neutralizar los radicales libres o moléculas que dañan el ADN, y que se generan por infecciones, estrés, contaminación y como fruto de la actividad metabólica. La vitamina A, las vitaminas C y E y los flavonoides son los antioxidantes más potentes. Los alimentos vegetales son las únicas fuentes de estos nutrientes.

Oligoelementos. Son minerales como el zinc, el hierro, el selenio o el cobre, necesarios para que unas sustancias llamadas enzimas puedan crear anticuerpos. La melaza, el sésamo y el germen de trigo son buenas fuentes.

Frutas cítricas. Proporcionan vitamina C y elementos fitoquímicos del tipo flavonoides, que aumentan la capacidad defensiva de los leucocitos o glóbulos blancos de la sangre.

Proteínas. Los anticuerpos que nuestro organismo produce para luchar contra microorganismos y sustancias extrañas están formados por proteínas. Una alimentación pobre en proteínas debilita las defensas. Pero no es necesario que sean proteínas animales, las proteínas vegetales bien combinadas también sirven.

Aceites. Los aceites de oliva y los aceites de semillas como el de lino y gira-sol proporcionan vitamina E que favorece la inmunidad. Es importante que sean aceites de buena calidad, si es posible de primera presión en frío, o como mínimo que no contengan aceites refinados.

Própolis. Es una sustancia antibiótica producida por las abejas, que además refuerza las defensas antiinfecciosas del organismo.

Jalea real. Es un tonificante general de todas las funciones orgánicas, incluida la inmunitaria de defensa contra las infecciones y sustancias extrañas.

Ajo. Es un antibiótico natural y al mismo tiempo estimula las defensas.

Yogur. Los yogures, quefirs, leches fermentadas o productos que contienen bacterias vivas protegen la mucosa intestinal y aumentan la resistencia ante las infecciones. Recordemos que una buena parte del sistema inmunitario se encuentra en el intestino.

 • Acerola. Es la fruta más rica en vitamina C puesto que contiene mucha más que los cítricos. La vitamina C aumenta la capacidad de los leucocitos o glóbulos blancos y promueve la producción de interferón, una proteína antivírica.

Kiwi. Por su gran contenido en vitamina C y oligoelementos estimula las defensas.

Tomate. Por su riqueza en carotenoides o provitamina A, antioxidantes y minerales aumenta las defensas.

Alfalfa. Los germinados son ricos en minerales y oligoelementos, que favorecen la síntesis de anticuerpos.

Pero no sólo debemos tener en cuenta los alimentos más adecuados para incluir en la dieta sino también aquellos que son perjudiciales, sobre todo las bebidas alcohólicas, el azúcar blanco y un exceso de grasa.

Tenemos también alimentos que nos pueden ayudar específicamente a luchar contra las infecciones, puesto que tienen capacidad antibiótica. Estos antibióticos naturales no son tan intensos como los de laboratorio, pero tienen la ventaja de no producir resistencias y de no alterar la flora bacteriana normal del organismo:

Ajo. Combate muchas bacterias patógenas, sobre todo las que causan gastroenteritis, infecciones urinarias e infecciones respiratorias.

Cebolla. Contiene compuestos azufrados con acción antibiótica sobre bacterias gram positivas. Es útil en infecciones respiratorias como la sinusitis o la bronquitis, entre otras.

Limón. Debido a su acidez, aplicada externamente actúa como antibiótico natural, e internamente potencia las defensas.

Col. El zumo fresco es un antibiótico natural y equilibrador de la flora bacteriana gracias a las sustancias azufradas que contiene.

Rábano. Su esencia sulfurada lo hace recomendable en casos de infecciones de las vías respiratorias.

Arándano rojo. Es eficaz contra l’Escherichia coli y otras bacterias causantes de infecciones urinarias y digestivas.

Sobre Equipo de Dietistas - Nutricionistas

Equipo de Dietistas - Nutricionistas
Sentir es tu revista online, independiente y de alimentación y estilo de vida saludable. Está formada por un equipo experto multidisciplinar con Dietistas-Nutricionistas, Psicólogos y Periodistas y pertenece a Menja sa.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*