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El triptófano, ¿una ayuda en el control del apetito?

Cuando se está a dieta y se quiere adelgazar mucha gente espera que alguno de los suplementos del mercado le ayude ya sea a quemar grasa o a controlar las ganas de comer hidratos de carbono, o lo que es lo mismo, las ganas de comer dulce, que en algunos casos incluso se puede convertir en una adicción. Dentro de los suplementos que nos pueden ayudar a controlar la sensación de hambre destaca el triptófano, un aminoácido esencial.

Las proteínas que consumimos pueden ser de origen animal o vegetal, pero tanto en un caso como en el otro, se trata de moléculas formadas por componentes más pequeños, que se llaman aminoácidos. Dentro de estos aminoácidos hay ocho que son esenciales, esto quiere decir que nuestro cuerpo no los fabrica o lo hace de una forma insuficiente y que por lo tanto los tenemos que obtener a través de los alimentos de la dieta.

El triptófano es uno de estos aminoácidos esenciales, con la particularidad de que es precursor de un neurotransmisor cerebral: la serotonina, sustancia responsable de transmitir los impulsos nerviosos. Eso significa que si escasea el  triptófano en nuestras neuronas fabricaremos poca serotonina. Y si tenemos niveles bajos de serotonina, podemos estar bajos de ánimo, sufrir ansiedad, tener migrañas, dormir mal o comer más de la cuenta, puesto que la serotonina regula el estado afectivo, la ansiedad, el sueño, la actividad sexual, los centros cerebrales del hambre, los ritmos circadianos, algunas funciones neuroendocrinas, la temperatura corporal, el dolor, la actividad motora y funciones cognitivas.

Por lo tanto, es muy importante que nuestra alimentación sea rica en triptófano. Ahora bien, resulta que el triptófano es el aminoácido esencial menos abundante en los alimentos vegetales y la mayoría de proteínas son deficientes en este aminoácido.

Entre los alimentos de origen animal ricos en triptófano encontramos el jamón, la carne de pavo, la leche, las anchoas saladas, los quesos suizos y parmesanos y los huevos. Y entre los de origen vegetal, son buenas fuentes de triptófano la soja, la soja mungo, el cacahuete, el altramuz, el mijo, la avena, el germen de trigo, el arroz salvaje, las lentejas, las judías, los guisantes secos, el anacardo, el pistacho, la avellana, las semillas de calabaza, amapola, girasol y sésamo, y el cacao. El alga dulse y el alga wakame también contienen bastante.

Pero para que llegue una cantidad abundante de triptófano a nuestro cerebro que se pueda convertir en serotonina y regule nuestro estado de ánimo y nuestras ganas de comer no es suficiente consumir alimentos ricos en triptófano. Porque resulta que en el momento de cruzar la barrera hematoencefàlica (una barrera que protege al cerebro) el triptófano tiene competidores, porque hay otros aminoácidos que como él quieren llegar al cerebro, y todos compiten por el mismo transportador, puesto que solo hay uno para todos.

Por lo tanto, cuando se toma una comida muy rica en proteínas, hay muchos aminoácidos que competirán con el triptófano y es muy fácil que al cerebro llegue poca cantidad. Por el contrario, cuando se toma una comida rica en hidratos de carbono o glúcidos (cereales, tubérculos, azúcares…) se produce el efecto contrario, puesto que se segrega insulina y esta rebaja los niveles de aminoácidos en la sangre, pero no los de triptófano, que es inmune a la insulina y así, al desaparecer la competencia, puede llegar más fácilmente al cerebro.

En definitiva, tenemos que asegurarnos una dieta rica en triptófano, puesto que sirve para formar serotonina y esta regula las áreas del cerebro relacionadas con el apetito y el estado anímico. Los niveles de triptófano los podemos aumentar con la dieta y con suplementos. En los dos casos, y sobre todo si utilizamos suplementos, hay que tomarlos separadamente de los alimentos proteicos. Es mejor tomar el triptófano solo o con una pequeña cantidad de carbohidratos. También se necesitan buenos niveles de vitamina B6, puesto que está involucrada en la conversión de triptófano a serotonina.

Y para terminar, un descubrimiento reciente sobre la serotonina, resulta que el cerebro masculino produce más que el femenino, concretamente un estudio canadiense demostró que los hombres producen un 52% más de serotonina que las mujeres. Aquí podría encontarse la explicación de por qué la depresión y los trastornos de las conductas alimenticias son más frecuentes entre la población femenina.

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2 comentarios
  1. Avatar
    anna m montserrat

    BONA TARDA
    GRÀCIES A TOTS AQUETS ARTICLES PODEM MIRAR DE PREVENIR MOLTES ENFERMETATS.

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