caes
hidratacion verano

¡Hidrátate!

Al tratarse de un elemento imprescindible para la vida, el agua está considerada un nutriente. De hecho, aparte de tratarse de una sustancia formada por hidrógeno y oxígeno, también nos aporta sales minerales, que a su vez son también nutrientes: cloro, magnesio, calcio, etc. Todos ellos en cantidades diferentes de un agua a otra, ya que dependen del suelo del que procede el agua, o bien por el que ha pasado en su transcurso. Este contenido en más o menos minerales, y en función de qué se predominen, es lo que acaba determinando la clasificación de aguas en las de muy baja mineralización o de muy débil mineralización, las de mineralización débil y de alta mineralización o de fuerte mineralización.

Dentro de nuestro organismo el agua supone el 83% de la sangre. Es decir, que el volumen de sangre que circula por nuestro cuerpo refleja la cantidad de agua que bebemos. La sangre tiene la función de hacer llegar a todos los tejidos e órganos vitales como el corazón, el cerebro, etc. los nutrientes y el oxígeno necesario para seguir realizando sus actividades. Si la sangre se ve afectada en cantidad porque el agua es insuficiente, se verán resentidos también todos los órganos del cuerpo, y por tanto, las funciones normales de nuestro organismo disminuirán.

Pero no sólo encontramos el agua en la sangre. De hecho está presente en todas las secreciones del cuerpo, es esencial para el mantenimiento de la temperatura corporal e interviene en los procesos de digestión, absorción, metabolismo y excreción.

Todo ello nos da una idea de porqué el agua es tan importante para los seres humanos y de cómo pueden ser los efectos de una mala hidratación. Se sabe que pérdidas de agua superiores al 2% tienen consecuencias perjudiciales.

La sed está regulada por diferentes factores que se ponen en funcionamiento, bien cuando disminuye el volumen de agua corporal, bien cuando aumenta la concentración del agua corporal, y que están relacionados directamente con la hormona antidiurética, que es la que asegura el equilibrio entre la ingestión de agua y su eliminación.

Y aunque la sed es un mecanismo de defensa del cuerpo para evitar la deshidratación avisándote que hemos de beber agua, lo cierto es que no deberíamos esperar a sentir con el fin de tomar.

EL AGUA EN LAS DIFERENTES ETAPAS DE LA VIDA

A lo largo del día, y debido a las diferentes funciones y actividades que se realizan en nuestro organismo, vamos perdiendo agua que hay que reponer. Estas pérdidas de agua se establece que, para un adulto sano con una actividad moderada, son de:

* 400 ml con la respiración
* 300 ml con el sudor
* 1,5 L con la orina
* 100 ml con las heces

En total 2,3 litros. Para recuperarse hay que tener en cuenta:

* El agua que se produce en las reacciones metabólicas nos aporta 300 ml
* El agua que nos aportan los alimentos diariamente es de aproximadamente 1L

Por tanto, finalmente, nos queda aportar 1litro de agua a partir de la bebida y así llegar a cubrir los 2’3 litros de pérdidas de agua diarias.

Pero las necesidades de agua también se ven afectadas por la edad.

En el feto, el agua supone alrededor del 90% de su peso corporal, en el bebé en torno al 80% y en el adulto se llega al 60%.

Podemos pues suponer que las necesidades hídricas de los bebés son superiores, proporcionalmente, a las de los adultos. Y además con el condicionante que son los padres quienes deben preocuparse de asegurar el aporte hídrico de sus hijos porque todavía no pueden hacerlo por sí mismos. Así pues la hidratación durante la lactancia y la infancia son factores muy importantes a tener en cuenta.

Una buena hidratación durante el embarazo no es sólo recomendable por los efectos que ya se han comentado, sino también porque ayuda a mejorar ciertas situaciones que la acompañan, como pueden ser el estreñimiento, la sequedad de boca o la retención de líquidos.

En el caso de la gente mayor, aunque la proporción de agua corporal es inferior a la de los más pequeños, hay que poner también mucho énfasis en su hidratación, ya que el mecanismo de la sed no es tan efectivo. Por eso se insiste especialmente en este grupo de población para que beban el litro o litro y medio de agua aconsejado de forma continua durante todo el día, sin esperar a tener sensación de sed.

Existen situaciones que pueden hacer aumentar las necesidades diarias de agua:

* Las mujeres que se encuentren en período de lactancia tienen aumentadas sus necesidades hídricas hasta 3 litros diarios, debido a la producción de leche.
* Situaciones que supongan un aumento de la sudoración, como puede ser el caso de los deportistas, o de determinadas tareas físicas, etc. En estos casos, además, habrá que tener en cuenta la reposición de las sales minerales que se pierden con el sudor (sodio, potasio, magnesio, cloro).
* Alimentaciones especialmente saladas, ya que hacen aumentar la concentración del agua corporal.
* Vómitos, diarreas, infecciones, etc.

Aparcamos los mitos que el agua engorda, ya que tiene 0 kilocalorías, y por el contrario nos aporta mucha salud. Entre algunos de los beneficios de una buena hidratación podemos encontrar la mejora de la función renal, la disminución del riesgo de formar cálculos renales y la mejora del estreñimiento. La podemos tomar tanto antes, como durante y después de las comidas. Sólo se tendrá en cuenta este aspecto, debido a que diluye los jugos gástricos y por tanto dificulta la digestión, en el caso de personas con digestiones difíciles, y que por tanto tendrán que evitar tomar agua durante las comidas y después de estos .

Sea como sea queda patente que no debemos descuidar en ningún caso el aporte de agua. Ya sea bebida como tal, o en bebidas como infusiones o zumos, o eligiendo alimentos o preparaciones culinarias que nos aporten este nutriente, como pueden ser frutas y verduras en el primer caso, y como es el caso de los caldos, cremas y purés en el segundo.

Sobre Rosa Maria Espinosa

Rosa Maria Espinosa
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Vic; Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de Vic; Postgrado en Nutrición Humana y Dietética Materna infantil por la Escuela Universitaria de Enfermería de Sant Joan de Deu y Máster en Comunicación y Gastronomía por la Universidad de Vic. Soy Miembro colegiada en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) (CAT000273).

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*