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La gastroenteritis

¿Qué es una gastroenteritis?

La gastroenteritis es una inflamación de la mucosa del estómago y del intestino provocada generalmente por microorganismos (normalmente un virus o una bacteria), pero también puede ser debida a toxinas, sustancias químicas o medicamentos. Se disemina a través de los alimentos o de agua que estén contaminados y por el contacto con una persona infectada.

Síntomas de la gastroenteritis



Debido a esta inflamación, la mucosa no puede llevar a cabo su función habitual y esto provoca náuseas, vómitos, diarreas, dolor de estómago, pérdida del apetito, fiebre, cansancio, dolores musculares y malestar general. Estos síntomas acostumbran a durar de uno a tres días, aunque es frecuente que hagan falta una o dos semanas para que los hábitos intestinales vuelvan a la normalidad.

A causa de los vómitos y de la diarrea, se pierde una gran cantidad de agua y electrólitos (sales y minerales) a través del tracto gastrointestinal. Para evitar la deshidratación, es imprescindible beber mucho líquido. A parte de aportar gran cantidad de agua, hace falta planificar una dieta astringente que se implementará de manera progresiva.

Recomendaciones nutricionales para curar la gastroenteritis



En la primera fase, aproximadamente las primeras 24 horas, no se debe tomar ningún alimento, tan sólo agua y sales orales, que contribuyen a reponer las pérdidas de líquidos y minerales. Hay que evitar los alimentos sólidos puesto que el intestino está inflamado y el objetivo es que se pueda reponer.

En la segunda fase se reinicia la alimentación de manera progresiva, sin consumir leche y derivados lácteos, alimentos ricos en grasa y fritos, alimentos ricos en azúcares (refrescos, pasteles, dulces…), fibra (fruta o verdura cruda, legumbres, cereales integrales…), ni irritantes de la mucosa como el café, los ácidos o el picante. Poco a poco hay que introducir alimentos fáciles de digerir, como por ejemplo:

– Caldos o consomés desgrasados

– Arroz blanco caldoso

– Infusiones suaves

– Pescado blanco cocido o a la plancha

– Aves sin piel hervidas o a la plancha

– Pasta hervida

– Plátano maduro, membrillo, manzana al horno, en compota o oxidada con unas gotas de zumo de limón (rallada y dejada al aire libre un rato para que se oxide).

– Huevo pasado por agua, duro o en tortilla bien cuajada

– Pan blanco tostado

Estos alimentos se introducirán de manera progresiva y en pequeñas cantidades para comprobar su tolerancia.

En la última fase se va incorporando también de manera gradual el resto de alimentos. Es importante que aquí introduzcamos el yogur, puesto que gracias a los microorganismos que contiene, ayuda a regenerar la flora intestinal que ha quedado dañada.

El tiempo destinado a cada fase dependerá de la tolerancia individual o de la gravedad de los síntomas.

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Sobre Rosa Maria Espinosa

Rosa Maria Espinosa
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Vic; Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de Vic; Postgrado en Nutrición Humana y Dietética Materna infantil por la Escuela Universitaria de Enfermería de Sant Joan de Deu y Máster en Comunicación y Gastronomía por la Universidad de Vic. Soy Miembro colegiada en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) (CAT000273).
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