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metabolismo

Metabolismo

Metabolismo celular

¿Recuerdas la frase “la energía ni se crea ni se destruye, se transforma”? Para vivir los humanos, y todos los seres vivos, necesitamos:

  • Energía
  • Elementos de construcción
  • Moléculas que regulen todo lo que sucede en el cuerpo

Todo ello nos lo aportan los nutrientes. Pero necesitamos un sistema que regule que todo va donde tiene que ir, de la manera que tiene que ir y cuando tiene que ir. Y este sistema, que parece explicado así simple, pero que en realidad es extremadamente complejo y sofisticado, no es otro que el metabolismo celular.

A ambos les debemos la vida, a la respiración y al metabolismo. Tanto que le tememos a veces a nuestro metabolismo: que si tengo un metabolismo lento, que si mi metabolismo no funciona, que si no quema tanto como el tuyo,… en realidad no solo tiene que ver con nuestro peso. Es una máquina casi perfecta (decimos casi porque la perfección no existe), totalmente sincronizada con el organismo, para poder ofrecerle a cada segundo lo que necesita y como lo necesita. Todo con un único y gran fin: mantenernos vivos.

Y es que el cuerpo humano necesita los 3 elementos que decíamos al principio de forma continua a lo largo de las 24 horas diarias, los 365 (o 366) días del año.

Metabolismo energético

Seguramente el metabolismo que más conocemos es el energético, el que está relacionado con la energía que quemamos y guardamos. Probablemente por la preocupación que nos genera a menudo nuestro peso. Pero no solo se metabolizan los nutrientes energéticos. Porque gracias al metabolismo transformamos todos los nutrientes que ingerimos con los alimentos, y los convertimos en aquello que pueden aportarnos o que necesitamos en cada momento.

Así si decimos que las carbohidratos tienen como función principal aportarnos energía, el metabolismo de este nutriente será sobretodo energético; pero por ejemplo en el caso del calcio, el metabolismo será sobretodo óseo, ya que como es bien sabido, su principal función que no la única, es dar estructura al esqueleto.

En resumen, el metabolismo es dinámico y no es único, y su definición es la siguiente: es el conjunto de reacciones bioquímicas, interrelacionadas todas ellas entre sí, que tienen lugar en todas y cada una de nuestras células.

Ya vemos que sentenciar que «mi metabolismo es lento o mi metabolismo no trabaja bien», es demasiado simple, y no es del todo correcto. Porque hay múltiples reacciones metabólicas – no solo las que influyen en el peso-, que se dan a la vez en todas las células de nuestro cuerpo – porque hay metabolismo las 24 horas del día- a la velocidad y con la finalidad que pueda y necesite cada una de estas células.

Metabolismo, catabolismo y anabolismo

Todas estas reacciones bioquímicas las podemos englobar en 2 grandes grupos, o dicho de otra manera, podemos clasificar el metabolismo en 2 tipos de reacciones:

  • Las reacciones que obtienen la energía contenida en los nutrientes. Es la parte del metabolismo conocida como CATABOLISMO. Esta energía se empaqueta en forma de una molécula capaz de ser utilizada directamente por igual por todas las células del cuerpo. Estamos hablando del ATP, siglas de Adenin tri fosfato, también conocida como moneda energética del cuerpo.
  • Las reacciones que sintetizan materiales de construcción y regulación a partir de los nutrientes: que fabrican hormonas, enzimas, proteínas, anticuerpos, estructuras para generar o reparar tejidos, moléculas de reserva de energía… y que para hacerlo consumen energía, es decir utilizan moléculas de ATP. Es la parte del metabolismo conocida como ANABOLISMO

¿Sabes qué relación existe entre la respiración y el metabolismo?

Como sabes cuando respiramos inhalamos oxígeno y exhalamos dióxido de carbono. ¿Y esto qué tiene que ver con el metabolismo? Pues todo.

Cuando queremos encender un fuego, no solo necesitamos un material que prenda como la madera, también es indispensable el oxígeno. Sin él, el fuego se “ahoga”.

Dentro de cada una de nuestras células, el catabolismo que nos lleva a obtener la energía de los nutrientes energéticos, es una combustión del carbono de estos nutrientes. Una combustión que precisa el oxígeno que obtenemos al inspirar, y una combustión que, además de liberar energía, produce dióxido de carbono que eliminamos al espirar. Así, la respiración y el metabolismo están directamente vinculados y forman parte inseparable la una del otro.

Esta combustión fue descubierta por el padre de la química moderna, Antoine Lavoisier, quien por cierto murió en la guillotina durante la revolución francesa.

Si podemos medir el intercambio de gases que se produce en un individuo, es decir cuánto oxígeno consume y cuánto dióxido de carbono produce, podremos calcular cuantas Kcal ha gastado, y así, sabremos cuál es su gasto energético. Sabremos cuántas Kcal necesita consumir en la situación concreta en la que hayamos hecho la prueba.

Es lo que conocemos como calorimetría indirecta, y nos sirve para medir de forma precisa cuál es el gasto energético basal, o metabolismo basal, de los individuos. Si aún no sabes qué es el metabolismo basal, te lo explicamos en este vídeo de nuestro diccionario de nutrición.

Existe también la calorimetría directa, que mide directamente la cantidad de calor producido o recibido. Para ello necesitamos un calorímetro, inventado por cierto por Lavoisier junto con Pierre-Simon Laplace, astrónomo, físico y matemático francés conocido por la teoría analítica de las probabilidades.

No obstante, utilizar alguno de estos dos sistemas es complejo y costoso, por lo que de forma habitual calculamos el gasto energético de las personas a partir de fórmulas teóricas que se han determinado a partir de estudios previos utilizando los sistemas de calorimetría.

Si quieres saber cómo calcular tu gasto energético a partir de estas fórmulas, no te pierdas nuestro vídeo “cómo calcular cuántas Kilocalorías necesito”.

BIBLIOGRAFÍA

Krause. Dietoterapia. L. Kathleen Mahan, Janice L. Raymond. ELSEVIER

Carbajal A. Manual de Nutrición y Dietética. Universidad Complutense de Madrid. 2013 [acceso: 07/08/2020]. Disponible en: https://www.ucm.es/data/cont/docs/458-2018-09-20-cap-4-energia-2018.pdf

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Sobre Rosa Maria Espinosa

Rosa Maria Espinosa
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Vic; Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de Vic; Postgrado en Nutrición Humana y Dietética Materna infantil por la Escuela Universitaria de Enfermería de Sant Joan de Deu y Máster en Comunicación y Gastronomía por la Universidad de Vic. Soy Miembro colegiada en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) (CAT000273).
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