caes
Home » Nutrición » Nutrición deportiva » La planificación dietética de un alpinista
alpinismo

La planificación dietética de un alpinista

En el artículo anterior abordamos los principales riesgos que las expediciones pueden encontrarse en sus estancias en la alta montaña: deshidratación, hiponatremia, mal agudo de montaña (MAM), disminución de la temperatura corporal, y la relación de estos factores con la alimentación. En el presente artículo vamos a focalizarnos en el abordaje dietético-nutricional a tener en cuenta en las distintas etapas de una expedición en la alta montaña.

El principal objetivo de la planificación dietética para este tipo de actividad es evitar la deshidratación. Dicha planificación deberá adaptarse a cada etapa, siendo éstas: la aproximación al campo base, la aclimatación, la estancia en el campamento de altura y el ataque a la cumbre. El resto de objetivos van a ser evitar la pérdida excesiva de peso, mantener la temperatura corporal, procurar un buen rendimiento y evitar la aparición del MAM en la medida de lo posible.

Aproximación al campamento base

Los alpinistas suelen cubrir largas distancias con un peso importante en sus espaldas (20-30kg por mochila). Por ello será muy importante garantizar una correcta disposición de energía durante cada una de las travesías efectuadas. Alimentos fáciles de transportar y de alta densidad energética, especialmente carbohidratos, son los más adecuados en esta etapa de la expedición. Por otro lado, se deberá poner mucho cuidado en realizar una correcta hidratación. Para esta etapa es recomendado emplear, entre otros, alimentos del tipo: frutas desecadas, barritas energéticas, muesli de cereales, pan, arroz, pasta, membrillo, biscotes, geles deportivos o bebidas isotónicas.

Aclimatación en el  campamento base

La estancia en el campamento base suele durar entre 7 y 10 días. Es en esta etapa donde aquellos alpinistas más susceptibles a ello pueden verse afectados de MAM. Las recomendaciones principales son (aunque no se tenga hambre) ingerir una cantidad correcta de carbohidratos, e ingerir a su vez,  de 4 a 6 litros de líquido diarios. Cuando ya se empieza a tener más hambre y hay una mayor tolerancia a los alimentos, debe potenciarse la ingesta de alimentos ricos en proteínas de alto valor biológico como modo de compensar la posterior pérdida de masa muscular que acontecerá en las etapas posteriores. Leche en polvo, queso, jamón, atún o caballa enlatada, huevo liofilizado, comida deshidratada, barritas proteicas, proteína en polvo, etc.

Campamento de altura

A diferencia del campamento base, la disponibilidad de alimentos en el campamento de altura es más limitada. Es necesario llevar consigo alimentos que puedan ingerirse crudos o que requieran de poca energía para su preparación: sopas instantáneas, sobres de bebida isotónica, puré de patatas liofilizado, membrillo, galletas dulces y saladas, frutos secos, etc… Es recomendable reservar los alimentos más ricos en carbohidratos para los momentos de mayor actividad, y los más ricos en proteínas para los momentos de descanso. Las necesidades de líquidos siguen siendo muy altas, razón por la cual se debe procurar mantener una correcta reposición hídrica durante toda la estancia. Recordemos que, de no realizar una correcta reposición de líquidos, las extremidades del cuerpo se vuelven más sensibles a la temperatura y es cuando pueden aparecer los daños por congelación. Por otro lado hay que procurar una ingesta de sales minerales que acompañe a esta reposición hídrica para evitar el riesgo de hiponatremia aguda.

Ataque a la cumbre

Por encima de los 4.000m de altura debe realizarse una reposición hídrica de un litro por hora de actividad aproximadamente. Lo más aconsejable es llevar una mezcla de bebida deportiva isotónica (que nos aporta agua, carbohidratos y sales minerales) y agua con sales disueltas o alguna bebida tipo caldo (que es recomendable llevar caliente). Es importante recordar también que una mala hidratación acentúa el fallo muscular, con el peligro que ello conlleva especialmente durante el descenso.

No solamente las necesidades de hidratación se ven incrementadas en esta etapa culminante de la expedición, a su vez las necesidades energéticas también sufren un incremento importante. Para garantizar un correcto desempeño en la actividad, son más que recomendables el uso de alimentos del tipo: barritas energéticas, pan de molde, geles deportivos, frutos secos o papillas de cereales hidrolizados entre otros.

Sobre Roger Vilageliu

Roger Vilageliu
Diplomatura en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Ramon Llull (Blanquerna) y Postgrado en nutrición deportiva por la Universidad de Cádiz (UCA). Antropometrista ISAK II por la Escuela Catalana de Cineantropometria (INEFC). Máster en Nutrición en la Actividad Física y el Deporte impartido por la Facultad de Medicina (UB). Soy miembro colegiado en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) (CAT000800) y miembro de la Fundación Española de Dietistas y Nutricionistas (2998).

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*