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Tirabeques

El inicio de la primavera es el resurgir de la vida. Empezamos a ver los campos llenos de abejas, mariposas y otros insectos muy atareados recogiendo el néctar que las flores les ofrecen muy acertadamente. Y con el buen tiempo y los días más largos y calurosos se inicia una nueva temporada de frutas y verduras. El rico mundo vegetal se nos muestra con colores más vivos: el rojo de las fresas, el llamativo naranja de los nísperos maduros y el verde de los tirabeques que cogen intensidad dentro de la cocina.

Qué son los tirabeques

El tirabeque (pisum arvensis), alimento del que hablaremos en este artículo, es de la familia de los guisantes (pisum sativum). Es, por tanto, una leguminosa. Sin embargo, este vegetal tiene una semilla muy discreta y el tirabeque es cultivado y apreciado por su vaina más que por el grano. Pegan con todo, son de textura crujiente y, a la vez, suave, con un sabor algo dulce y un toque muy ligero de amargura, siendo recomendable que se consuman lo más frescos posibles ya que con el paso de los días la vaina se pone dura y el tirabeque pierde su sabor.

Del mismo modo que ocurre con su primo, el guisante fresco, el tirabeque se clasifica como una verdura. Esto se debe a que, al tener la semilla tan pequeña y la vaina tan tierna, se consume entero, aportando un valor nutritivo más parecido a una verdura que a una legumbre.

Se cultiva y consume más en Aragón, Cataluña y Comunidad Valenciana y es muy conocido, también, en la cocina china. Su cultivo es breve, desde finales de invierno a principios de primavera. Escasamente dos meses (finales de marzo y abril). Es mucho mejor consumirlos frescos y con una ligera cocción. Dejarlos «al dente» es una de las mejores maneras de apreciar al máximo el sabor.

De dónde vienen

Es originario de Asia donde es muy utilizado en su cocina. Su cultivo se fue extendiendo por el Mediterráneo con el paso del tiempo llegando a ser muy apreciado  aquí no solo por su sabor en la cocina sino por su cultivo tan beneficioso para la tierra (como sucede con muchas habas). La planta de los tirabeques fija el nitrógeno en el suelo haciendo que éste se regenero más rápidamente y consigamos mejorar la calidad de la tierra y los cultivos.

Composición nutricional de los tirabeques

En cuanto a la composición nutricional, es bastante parecida al guisante fresco, ofreciendo menos cantidad de proteína y carbohidratos que sus compañeras, las legumbres, pero sí una proporción más elevada de agua. Tienen alrededor de 5g de fibra por cada 100g de producto y cantidades apreciables de vitamina C, carotenos, folatos y vitamina B3 (niacina).

Composición nutricional por 100g de tirabeques:

  • Calorías: 24kcal
  • Proteínas: 2,8g
  • Grasas: 0,2 g.
  • Fibra: 2,6 g.
  • Hidratos de carbono: 7,6 g.
  • Potasio: 200 mg.
  • Fósforo: 53 mg.
  • Calcio: 43 mg.
  • Sodio: 4 mg.
  • Vitamina A: 0,05 mg.
  • Vitamina B1: 0,2 mg.
  • Vitamina B2: 0,1 mg.
  • Vitamina B3: 0,6 mg.
  • Vitamina C: 60 mg.

Así pues, si aún no la has probado, te recomendamos hacerlo. Comerlos solos o como guarnición, descubrirás que es un alimento a tener en cuenta dentro de la alimentación diaria, que enriquecerá el paladar con un sabor nuevo, suave, delicado, y de proximidad.

Cocinar tirabeques

Es una verdura muy versátil por su sabor suave y su textura tierna. Se puede consumir crudo o darle un toque de cocción para hacerlos más digestibles. Ten en cuenta, pero, que cuanta menos cocción tengan, más conservarán sus propiedades textura y sabor. Además, la gracia es su textura crujiente que se pierde si se cocinan demasiado.

Son perfectos para saltearlos en un wok, solos o con más verduras, pasta o arroz. Y ¿por qué no añadirlos a una paella? Le aportará un toque crujiente y un ligero sabor dulce que seguro que os encantará.

Si los salteáis, podéis cocerlos directamente con los demás ingredientes o pasarlos por agua previamente para hervirlos un poco. Si elegís esta última opción, perderán parte de su sabor amargo así como su textura crujiente. Un truco: usad agua fría para parar rápidamente su cocción

Cortado a juliana se puede añadir a sopas, e incluso a carnes y pescados hechos al horno. Ligeramente tostados añadiendo pimienta, sal y unas gotitas de aceite de oliva virgen extra, se pueden comer como palomitas y son un sanísimo snack.

Sea como sea que se preparen, es importante retirar manualmente los hilos o pelos que tiene el tirabeque en ambos lados para que no se nos hagan una bola en la boca y nos molesten al comerlos.

Recetas con tirabeques

Bibliografía

Artículo realizado por Sílvia Serra.

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