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Transgénicos en las etiquetas

Como os comentábamos en el anterior artículo, los alimentos transgénicos se perciben como un riesgo en muchos sectores de la sociedad.

Por lo tanto, es importante que además de informar a la población de todos los estudios que se hacen y de sus resultados, se etiquete correctamente todos los productos que puedan contener alimentos transgénicos para que una vez el consumidor conozca el efecto (positivo o negativo) de estos alimentos, pueda escoger libremente consumirlos o no.

En referencia a la legislación europea en materia de etiquetado, desde el año 2004, es obligatorio etiquetar todos aquellos alimentos que sean o contengan entre sus ingredientes al menos un 1% de los dos únicos alimentos modificados genéticamente permitidos por la Unión Europea: el maíz y la soja.

Por lo tanto, si algún producto tiene más de un 0,9% de contenido en uno de los dos transgénicos o en sus derivados, está obligado a indicarlo en la etiqueta en el listado de ingredientes con la leyenda «fabricado a partir de soja/maíz modificado genéticamente». No obstante, si el producto contiene menos de este porcentaje establecido por ley, no es obligatorio que se informe en la etiqueta.

Este límite de menos del 1% de transgénico en los alimentos, existe ya que no es posible garantizar la ausencia absoluta, y permanente en el tiempo, de material transgénico en los alimentos elaborados, y tiene como objetivo excluir la presencia accidental e involuntaria de ingredientes transgénicos en alimentos convencionales. Esta presencia accidental es difícil de eliminar, y se puede dar en muchas de las etapas de fabricación de alimentos. Por ejemplo, se puede producir en el cultivo por contaminación cruzada, por maquinaría mal limpiada o por la polinización de los insectos o a través del propio aire. También puede producirse en el transporte de la materia prima hasta la fábrica o durante su procesado también por maquinaría mal limpiada que si elabora con productos transgénicos. No obstante, como la presencia de estas pequeñas cantidades de transgénicos en los alimentos es accidental o inevitable, y en caso de que la autoridad competente lo pida, el fabricante tendrá que demostrar que ha tomado todas las medidas necesarias para evitarlo.

También quedan incluidos en esta norma de indicar si contienen más de 0,9% de transgénicos, los aditivos y aromas derivados de estos alimentos transgénicos y los microorganismos modificados genéticamente, que tendrán que especificar si contienen o proceden de organismos modificados genéticamente.

Sin embargo, productos de segunda o tercera generación como la leche de las vacas que han sido alimentadas con piensos transgénicos o el cuajo transgénico para elaborar queso, no tendrán que especificarlo en la etiqueta. Eso es debido a que, en principio, estos alimentos modificados genéticamente no llegan al ser humano.

Tampoco tienen obligación de incluir la mencionada leyenda en su etiquetado, aunque superen el 1% de material genético en su composición, los productos destinados a la alimentación animal.

Sea como sea, de lo que podemos estar seguros, es que los alimentos modificados genéticamente, por toda la controversia que llevan asociada, son los alimentos más evaluados de toda la historia de la tecnología alimentaría, y de momento, todos los análisis indican que no hay datos científicos que indiquen que representan un riesgo para la salud, como a mínimo en el ser humano. No obstante, y como ya os comentamos en el anterior post, en la vertiente medio ambiental, social y política, no están tan libres de efectos secundarios, por lo que ya queda a título personal opinar si son o no son alimentos seguros y necesarios.

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Sobre Rosa Maria Espinosa

Rosa Maria Espinosa
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Vic; Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de Vic; Postgrado en Nutrición Humana y Dietética Materna infantil por la Escuela Universitaria de Enfermería de Sant Joan de Deu y Máster en Comunicación y Gastronomía por la Universidad de Vic. Soy Miembro colegiada en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) (CAT000273).
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