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Vitaminas del grupo B y enfermedades neurodegenerativas

Después de un ensayo clínico de dos años de duración llevado a cabo por científicos de la universidad de Oxford, los resultados apuntan a que la complementación con vitaminas del grupo B disminuiría la velocidad del progreso de enfermedades como el Alzheimer y otros tipos de demencia.
Se trata del ensayo de duración más larga sobre los efectos de la vitamina B en el deterioro cognitivo leve, y aunque hay que realizar más ensayos y a gran escala, para garantizar la seguridad y efectividad de las vitaminas del grupo B en la prevención de las enfermedades neurodegenerativas, miembros que han participado en el ensayo realizado aseguran que se trata de un resultado muy superior al que habían previsto.

Durante el ensayo se trabajó con 168 voluntarios con deterioro cognitivo leve, de los cuales a un grupo se les administró una píldora con vitamina B12, ácido fólico y vitamina B6, en cantidades muy superiores a las indicadas nutricionalmente. Es decir, estamos hablando de una intervención farmacológica, no vitamínica (o dietética). Es lo que se denomina Nutrición Ortomolecular, una terapia que supera las dosis de biomoléculas, como vitaminas y minerales, por encima de las indicadas para cubrir las necesidades nutricionales básicas, con el fin de tratar determinadas enfermedades. En el otro grupo se le administró una píldora placebo.

El ácido fólico y la vitamina B12 intervienen en la disminución de los niveles de homocisteína en sangre, un aminoácido que aumenta el factor de riesgo cardiovascular, así como el factor de riesgo para enfermedades neurodegenerativas.

Y en relación a estas dos, y a la salud del sistema nervioso, hay que tener presente también la vitamina B6, ya que permite una mejor absorción intestinal de la vitamina B12 e interviene en la formación de mielina, la sustancia que aísla las fibras que transmiten el impulso nervioso entre neuronas.

El ácido fólico se encuentra en el hígado, los vegetales de hoja, los cereales integrales y levadura de cerveza. Sus necesidades para un adulto son de 200 ?gr, necesidades que se duplican durante la gestación, dado su importante papel en la formación del tubo neuronal.

La vitamina B12 se encuentra sólo en alimentos de origen animal, por eso es tan importante que personas que realizan una alimentación vegana busquen alternativas para ingerir esta vitamina. Las necesidades para un adulto son de 2 ?gr.

La vitamina B6 se encuentra en cereales integrales, levadura de cerveza, frutos secos, hígado, y en menor cantidad en algunas frutas como el plátano. Las necesidades para un adulto son de 1,8 mg.

Otros nutrientes importantes en la prevención de enfermedades neurodegenerativas

Existen otros elementos que influyen de alguna manera aumentando o disminuyendo el riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas, así como frenando el progreso de estas enfermedades. En cuanto a la nutrición, hay que tener en cuenta otros nutrientes también relacionado con la salud del sistema nervioso.

Es el caso, por un lado, de la vitamina E. Esta vitamina protege las membranas celulares, y entre ellas, las membranas de las neuronas. La encontramos en las aceitunas, el aceite de oliva virgen extra, las semillas oleaginosas como las pipas y el aceite de girasol virgen (no obtenido por refinado), los frutos secos y el germen de los cereales (por tanto los cereales completos).

Por otra parte hay que hacer también especial mención a los ácidos grasos esenciales, es decir, los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6. Ambos contribuyen a la recuperación de la mielina, y su carencia favorece la pérdida de esta sustancia (se han detectado niveles bajos de estos ácidos grasos en personas que sufren algún tipo de enfermedad neurodegenerativa).

Es evidente, pues, y como siempre queremos hacer patente, que un solo alimento, un solo elemento de nuestra alimentación, no es determinante para la aparición o evolución de una enfermedad. Nuestro mejor aliado es el conjunto de la alimentación saludable que desde Menja  Sa queremos transmitir, acompañada de unos hábitos de vida también saludables, como la práctica regular de deporte.

Igualmente hay que tener presente que este ensayo se ha hecho utilizando un tipo de terapia llamada Nutrición Ortomolecular, que en ningún caso debe llevarse a cabo sin la prescripción y el seguimiento de un profesional

Sobre Rosa Maria Espinosa

Rosa Maria Espinosa
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Vic; Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de Vic; Postgrado en Nutrición Humana y Dietética Materna infantil por la Escuela Universitaria de Enfermería de Sant Joan de Deu y Máster en Comunicación y Gastronomía por la Universidad de Vic. Soy Miembro colegiada en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) (CAT000273).
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